Siempre que voy en la micro me acuerdo de algo que me pasó, que en parte me avergüenza mucho y que por otra parte me da mucha, mucha rabia. No pretendo hacerme la niña sacrificada que se levantaba muy temprano para poder llegar a la hora a la U ni nada de eso, porque podía levantarme un poquito más tarde y llegar igual, la diferencia era que si me levantaba antes era porque caminaba para tomar la micro en el primer paradero y así poder irme sentada (ya que el viaje es largo). Por eso salía a las 6.20 para llegar al paradero a las 6.30 aproximadamente a hacer la fila. Cabe decir que siempre que podía me sentaba atrás para no estar con la presión de que se iba a subir una viejita o una señora embarazada y tener que darles el asiento (cosa que no me molesta hacer, pero prefiero mil veces irme sentada en los asientos que Don Graf jamás recomendaría). Yendo al grano, la 113 antes se llenaba en los dos primeros paraderos, lo que hacía que la gente del resto de la Ciudad Satélite, para poder subirse a la micro de alguna forma, se subiera por atrás. Supongo que la intención de los choferes era dejar a la gente subirse por atrás, sin pagar, ya que sabían que jamás iban a poder tomar otra micro porque todas pasaban igual de llenas. La cosa es que un buen día se subió por la última puerta de la micro una señora con un niñito en brazos. Obviamente, atrás estaba repleto de gente. Yo estaba sentada en el último rincón, justo atrás de la puerta, y al lado mío iba otra niña estudiante me imagino. Así que la señora se subió, nos miró a las dos y nos dijo "ya, una de ustedes que me dé el asiento". Acá viene el punto de la historia que me da vergüenza y rabia, porque yo miré a la señora y le dije no con la cabeza, sin nada más, y seguí escuchando música. La señora obviamente se indignó, empezó a reclamar "así son los estudiantes de hoy en día" o cosas como "el futuro de Chile", y "ay si se hacen las tontas", y yo la ignoré, pero en mi cabeza pasaban mil cosas que le podía haber dicho y que no le dije. Es que pucha que me da rabia la gente prepotente que jura que uno tiene que andar pendiente de dar el asiento, o que no tenemos derecho a sentarnos sólo por tener pase escolar. Una vez leí una opinión de un señor que decía que los que pagamos tarifa escolar DEBÍAMOS hacer una fila al lado de la gente que paga toda la tarifa, para dejarles los asientos a ellos y subirnos después de que todos lo hayan hecho. O sea, igual que el sistema que antes había en las Peñaflor. Pero el punto de esta historia es que después me sentí pésimo, la señora andaba con un niñito en brazos y todo, y la micro estaba llena, pero de verdad si no hubiera sido tan pesada con su actitud de exigir que le diéramos el asiento, cuando habían otras personas más cerca de ella que podrían hacerlo, yo le habría ofrecido el asiento igual, si tan mala no soy. Debí haberle dicho "oiga señora, qué se cree, yo me levanto temprano para hacer la fila de esta micro y para poder sentarme, si usted quiere un asiento levántese antes y vaya a tomar la micro como todos los que vamos sentados, además yo pagué mi pasaje y usted no, más encima vengo al último asiento esperando que nadie me moleste así que no me venga con estupideces", pero creo que era demasiado desconsiderado, después de todo, la señora andaba con su hijo en brazos, no podía subirse por la primera puerta y la gente hubiera pensado que soy una mujer desnaturalizada. Es que cuando es sobre micros, se sale todo mi instinto asesino. Todo esto me da para pensar que cuando yo esté en las condiciones de la señora, jamás voy a ser tan prepotente de andar exigiendo que me den el asiento, o sea obvio que el asiento de preferencia HAY que exigirlo, y no sé por qué la gente no lo hace, si ven a alguien durmiendo no lo despiertan para que se pare, qué onda si están en la micro y no en su casa, ni que estuvieran teniendo un sueño muy reparador.
Pero esa era mi historia, en resumen se trata de que me carga la idea que hay en Santiago sobre los estudiantes y el dar el asiento, incluso he visto mensajitos en esas pantallas de letras rojas que ponen en las micros "estudiante, mira a tu alrededor, alguien puede necesitar el asiento". Bueno, saben qué, yo también necesito el asiento (y por algo siempre trato de sentarme bien atrás), y yo sé que los abuelitos y las embarazadas también lo necesitan y si voy sentada adelante me voy a parar (o en el metro también), pero me carga y me va a cargar siempre la gente que cree que puede pasar por encima de nosotros, tengan un niño en los brazos o no (esto último suena pésimo >_< pero si es un bebé obvio que hay que dar el asiento, el niñito de la señora de mi historia no era tan pequeño).
Yo creía que era una buena persona :B en esto me transformó Santiago u_u.
1 comentarios:
Al leer tus lineas me recuerda esos años al final de los 70 cuando recién andaba yo por Santiago y solo por ahí existían las Peñaflor y las Talagante, no te imaginas lo que era tomar micro en ese tiempo y sin la posibilidad de caminar un poco para tomarlas mas vacías, era subirse a como de lugar, cuando te paraban por supuesto, en una ocasión llegue a Santiago colgando de una ventana, congelado hasta los pensamientos, para colmo como tenían cobrador humano el tipo sacaba la mano por la ventana para cobrarte el pasaje a riesgo de sacarte la mugre si te soltabas de lo poco que ibas afirmado, pobre de ti si no pagabas pues el mismo tipo te daba golpecitos en los dedos para que te cayeras de la ventana, luego las cosas no fueron mejor con el cambio de locomoción porque la discriminación hacia el estudiante o mejor dicho hacía la gente joven siempre ha sido, yo hacía lo mismo que haces tu, me levantaba mas temprano y caminaba cuadras y cuadras para poder irme sentadito pero no faltaba la mala fortuna y por ahí se te paraba una vieja o un viejo con cara de guerra que te pedía el asiento de muy mala manera, varias veces me tuve que morder la lengua frente a una situación así, hoy es un lindo recuerdo que comparto contigo, por tus lineas noto que quedaste muy molesta por esa situación pero te apoyo porque hay viejas muy pesadas que incluso piden cabros chicos prestados para dar pena, por debajo de la ropa los pellizcan para que los mocosos lloren, son los reyes de la actuación los cabros. Fíjate que me estaba acordando que el otro día estaba conversando con un amigo Argentino que había estado en Chile hace poco y se quedo asombrado con lo lindo que esta Santiago principalmente, el orden, la limpieza, el metro tan limpito, las micros, el respeto de la gente, del joven dijo el y precisamente me hablo eso del metro y las micros que los jóvenes te dan el asiento enseguida, me quede temeroso y la próxima vez que lo vea le diré que por ningún motivo se suba a una 113 porque al final del pasillo encontrara una joven y linda señorita agarrada firmemente al asiento que me dejara en vergüenza porque es mi adorada hija.
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