Vivan las 113.
Siempre pienso que quizás las i11 son 379 o 615 en realidad, pero pintadas de verde. Eso me reconforta.
Son las 3:03 y me pregunto por qué este semestre siempre estoy atrasada en todo. No quiero exagerar mi cansancio, sé que hay otros más cansados que yo, pero pucha que estoy cansada. Quiero tener tiempo para ordenar bien mi pieza, tirarme en la cama y ver películas con libertad. Quiero leer mis libros pendientes. Quiero escribir. Y escuchar música que para ese entonces, ya habré recuperado (y ya habrán vuelto a mi vida todas esas canciones que se me olvidaron).
Pero sigo acá con los lentes sucios que me hacen ver siluetas raras y borrosas (eso sumado al sueño que no se me acaba nunca, aunque haga incontables siestas). Y afuera ya hay un pajarito cantando, espero que venga de otro país porque está terriblemente descontextualizado, o no sabe que no se canta a estas horas de la noche porque afecta mi mente al pensar que es un canto de madrugada. Ayayay.
Lo positivo de mi vida es que hago cosas y aprendo, como cosas ricas, tengo amor, aún puedo pintarme las uñas de colores locos y sigo mirando los lugares corrientes con curiosidad. Qué cursi, por dios (inexistente?).
Ahora con ánimo continuaré mis deberes y seres.